Paisaje desértico caluroso como símbolo de las altas temperaturas durante el trabajo en verano.

Calor de verano en el trabajo

Mantenerse fresco a pesar del calor de verano

Trabajar en verano puede convertirse rápidamente en un reto – especialmente durante actividades físicamente exigentes al aire libre, en naves o en obras. El calor, la exposición directa al sol y la ropa de trabajo pesada pueden reducir la concentración y sobrecargar aún más el cuerpo.

Con unas pocas medidas sencillas, la jornada laboral puede resultar mucho más agradable. Estos son nuestros consejos prácticos para mantener la cabeza fría incluso con temperaturas elevadas:

1. Ropa ligera en lugar de acumulación de calor

La ropa de trabajo ligera y transpirable ayuda a evacuar mejor el calor. Son especialmente útiles las camisetas y polos aireados, así como los pantalones cortos o pantalones de trabajo ligeros, siempre que sean adecuados para la actividad y los requisitos de seguridad.

 

2. Cambiar el algodón por materiales técnicos

El algodón resulta agradable al tacto, pero retiene la humedad y, con una sudoración intensa, puede volverse pesado y húmedo. Los materiales que evacuan la humedad y se secan rápidamente suelen ser una mejor opción cuando hace calor, ya que alejan el sudor del cuerpo con mayor rapidez.

 

3. No solo agua: vigilar también los electrolitos

Cuando se suda mucho, el cuerpo no solo pierde líquidos, sino también minerales. El agua sigue siendo esencial, pero en jornadas largas y calurosas puede ser útil complementarla con electrolitos – por ejemplo mediante bebidas o suplementos adecuados.

 

4. Enfriar puntos de pulso de forma específica

Refrescar brevemente las muñecas, el cuello o los antebrazos puede resultar especialmente agradable. Un paño húmedo, agua fría o una breve pausa a la sombra suelen ayudar a sentirse más fresco rápidamente.

 

5. Tomarse el sol en serio

La protección UV, una protección para la cabeza y unas gafas de protección adecuadas son especialmente importantes en verano. Quienes trabajan al aire libre deben proteger la piel y los ojos no solo frente a lesiones, sino también frente a una fuerte radiación solar.

 

6. Pequeñas pausas, gran efecto

Las pausas regulares para beber, los breves momentos de recuperación a la sombra y un ritmo de trabajo sensato pueden ayudar a prevenir el sobrecalentamiento. Especialmente en trabajos físicamente exigentes, no solo cuenta el rendimiento, sino también la capacidad de mantenerse durante toda la jornada.

Sol ilustrado como referencia al calor y al enfriamiento durante el trabajo.

Nuestro consejo: los EPI de verano no solo deben proteger, sino también ser cómodos de llevar. Cuanto mejor se adapten la ropa y el equipo de protección individual al clima, más fiable será su uso en el día a día laboral.

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